Un ciudadano francés fue encontrado muerto en un cementerio donde se encontraba practicando el antiguo pero aún vigente oficio del robo de tumbas.

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El cuerpo del ladrón de tumbas, cuyo nombre no fue revelado fue encontrado yaciendo en el suelo de un cementerio del pueblo de Vaeuil por una mujer que fue a dejar flores a otra de las tumbas. Los doctores que visitaron el lugar dijeron que el hombre de 54 años había muerto de un infarto mientras trabajaba en la cálida noche de verano francesa.

El ladrón se encontraba al momento de su muerte arrancando símbolos religiosos de una tumba los cuales pueden venderse o ser derretidos por su metal dependiendo del caso. Entre sus herramientas se encontraban una pequeña escalera, un martillo y un cincel al igual que otros elementos más en su auto.

Es dificíl no pensar en la ironía del asunto especialmente a la hora de considerar que quizá algo asusto al ladrón hasta que murió abriendo la puerta a especulaciones de tono sobrenatural y también humorístico en la situación.