La muerte de Adolf Hitler siempre ha sido un punto de contención entre historiadores y teóricos de conspiración ya que las evidencias de su muerte en su búnker de Berlín en 1945 son como mucho, cuestionables.

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Ahora, una prueba de ADN realizada sobre una de las piezas fundamentales de evidencia presentada por el gobierno ruso, ha determinado que el supuesto trozo de cráneo de Hitler pertenecía en realidad a una mujer de entre 20 y 40 años de edad. Durante años se creyó que el trozó de cráneo, agujereado por una bala, era el de Hitler quien se dice tomo cianuro y se disparó a sí mismo a finales de la Segunda Guerra Mundial.

Su cadáver fue luego incinerado cerca del búnker y fue allí que tropas soviéticas encontraron su restos los cuales fueron llevados a los archivos nacionales de Moscú donde solo se los vió en contadas ocasiones durante las siguientes décadas. La principal prueba de evidencia presentada por los soviéticos es un trozo de maxilar el cual supuestamente habría pertenecido al cadáver incinerado encontrado en 1945 y cuya autenticidad habría sido confirmada por el dentista personal de Hitler.

El trozo de cráneo fue "encontrado" en 1946 cuando rumores comenzaron a esparcirse acerca de la supervivencia de Hitler y de su escape a Sudámerica entre tantos otros posibles destinos. Para acallar de una vez los rumores lo mejor sería permitir pruebas de Adn a los trozos de mandíbula, los cuales las autoridades rusas dicen que están en perfecto estado y varios de los parientes de Hitler sobrevivientes, para determinar así si el trozo pertenecía realmente al dictador alemán o solo su doble como muchos han sostenido durante décadas.