La Segunda Guerra Mundial produjo algunas de las armas más increíbles y devastadoras que jamás se hayan visto, pero muchas otras jamás vieron el combate. Entre ellas se encuentra el superbombardero soviético K-7, diseñado por Konstatin Kalinin el cual podría haberse convertido en una parte clave de las fuerzas aéres rusas.

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Sin embargo, el primer prototipo del K-7 sufrió un desastroso accidente en 1933, costando las vidas de sus 13 tripulantes y de un miembro del equipo en Tierra. A pesar de que se ordenaron dos prototipos más, el proyecto fue suspendido permanentemente en 1935. El avión se convirtió en una leyenda perdida de la aviación y gracias a las herramientas de diseño gráfico modernas, ya podemos verlo resucitado para pelear con el mítico Ovni alemán el cual tampoco logró nunca ser más que un prototipo.

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