Una ciudadano ruso fue encontrado culpable de posesión y manejo ilegal de armas de guerra luego de que instaló minas antipersonales en su jardín para espantar a ladrones y otros intrusos.

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Alexander Skopintsev, de la región de Primorye, construyó tres dispositivos explosivos en su garage y los instaló en distintas partes de su jardín para proteger su propiedad de intrusos. Las trampas se descubrierón luego de que un hombre intentase entrar al jardín y activase una de las minas, saliendo gravemente herido en el proceso y cuya condición actual es desconocida.

Skopintsev fue condenado por el almacenamiento y construcción ilegales de un arma de guerra y recibió dos años y medio de libertad bajo palabra. La próxima vez que ponga una alarma o un perro, probablemente serán menos ruidosos.