Los accidentes ajenos no letales son una fuente de diversión casi inagotable y aquí les traigo diez excelentes ejemplos de por qué.

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Ninguno de los casos que verán ponen en riesgo la vida de nadie y espero que no tengan que tolerar críticas de personas excesivamente políticamente correctas que les digan "no es correcto disfrutar del sufrimiento ajeno" a lo cual ustedes pueden contestar con una sonora carcajada o amenazando con robarles el directorio teléfonico (extraña pero aterradora amenaza).

Al mismo tiempo estas mujeres probablemente sufrirán menos daño físico que una persona normal debido a que la grasa de su cuerpo actuará como colchón para protegerlas de su propia torpeza (la cual seguramente está ligeramente vinculada con su peso... o puede ser algo cóngenito, vaya uno a saber.) Los videos después del salto.