En otro caso que nos lleva a preguntarnos si nuestra civilización no estaría mejor arrasada por un meteorito o una hora de conductores de televisión, se ha confirmado que un hombre se sometió a una operación en la que le fueron removidos 121 kilogramos de grasa.

Petr Ferivov de la ciudad rusa de Voronezh, había llegado a pesar 231 kilogramos (sí, leyeron bien y cómo lo hizo desafía a mi comprensión) lo cual le impedía dormir apoyado en su espalda y le limitaba seriamente su habilidad para caminar. El hombre, de 45 años de edad, se sometió a 4 horas de cirugía que redujeron casi a la mitad su increíble peso,
Ferivov dice que ahora se siente como un chico de 17 años de nuevo y que planea embarcarse en una estricta dieta para alcanzar su peso ideal de 82 kilogramos. Tal vez esto sea un malentendido y Ferivov sea en realidad un oso polar que puede hablar, explicando así su increíble acumulación de grasas.
Continuar leyendo...